Por: Víctor Daniel López
< VDL >
A la toma de posesión de De La Espriella hoy, recordamos justo la literatura de Andrés Caicedo, gracias a uno de los ejemplares que nos hizo llegar Fondo de Cultura Económica. Su pluma que apuntaba con paz a la violencia, para hacer una denuncia del abuso del poder, como de las décadas más salvajes por las que ha pasado Colombia, hoy, ignorando esta literatura, y en la precisa tierra caleña de uno de los escritores más importantes de la República Colombiana, se reabre una era que vaticina el regreso de aquellas sombras de las que tanto hablaba Caicedo. Hoy, en Cali, bajo la tierra, el atravesado por el dolor y la pena, se retuerce desde su tumba.
Publicada en el año de 1975, por iniciar los años más convulsos, «El atravesado» fue esa novela que habló con valentía sobre lo que estaba sucediendo afuera, en las calles y en los barrios, en la Cali peligrosa liderada por las pandillas y golpes sociales. La historia nos habla de un joven que se mete en una violencia de identidad y de pandillas casi que por casualidad, y entonces, a través de su voz y su mirada, somos testigos del poder y la manipulación que vive entre las bandas. Y entonces, se vuelve uno de los integrantes más jóvenes de la Tropa Brava, una pandilla que recorre los márgenes de Cali mientras él intenta encontrar un lugar en un mundo que parece haberlo dejado fuera.
Esta obra es caracterizada por la voz conocida de Caicedo, que habla con lenguaje coloquial, el de las calles, y el del pueblo. El lenguaje, también, de la violencia, en un ritmo acelerado y convulso que hace sentir esa vertiginosidad con que avanza la precipitación del mal y la pérdida de identidad social.
«El atravesado» de Andrés Caicedo es una obra corta pero que con su adrenalina y su estilo nos entrega un reflejo social de la Cali de los setentas. El amor por el cine americano, las pandillas y la violencia, los amores imposibles y una lucha por encontrar la libertad a costa de cualquier precio. La mirada de Caicedo es una mirada urbana, que le gusta deambular por la noche con todas sus sombras. Así nos habla de Colombia, así resurge ahora, que hoy más que nunca se muestra un escenario preocupante en la dirección que tomará el país por los próximos cuatro años. Que su pueblo no termine atravesado. Que sea el menor de todos los males.


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