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Catarsis en Cata
de Vino y Arte

«En los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros», Poniatowska a Castellanos

Por: Víctor Daniel López
< VDL >

“Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!”

Así empieza el poema «Destino» de una de las escritoras más grandes que ha tenido México. Rosario Castellanos. Rosario la poeta. La embajadora en Israel. La «señora avestruz». La que murió electrocutada por una falla en una lámpara de mesa. Rosario triste, melancólica. Rosario filósofa, educadora. Intelectual, pero juguetona.
Nadie mejor pudo haber escrito un perfil en su memoria que la mismísima Elena Poniatowska.

La conoció en las letras y la conoció en su casa, como persona. Admiración y amistad, la certeza de dos voces femeninas que siempre nos hablaron de la realidad de un México cultural, indígena, políticamente social. Poniatowska, entonces, con esa mirada tan cercana, nos regala esta proximidad hacia Rosario a través de sus memorias y entrevistas con otras figuras intelectuales y artísticas. La conocemos más allá de la escritura: su vulnerabilidad, su silencio, su soledad.

Con esa prosa poética e íntima que caracteriza a Poniatowska, hacemos un breve recorrido, pero sustancioso de Rosario Castellanos. Ese sometimiento que tuvo, como mujer y como muchas, hacia el hombre que fue su marido y del que después tuvo el coraje para separarse de él. Amó en su momento, pero después dudó, y es válido cambiar de opinión, o bien, asumir la realidad. Desde su infancia en Chiapas pasamos por su trayectoria como poeta, novelista, ensayista y cuentista, hasta llegar a su labor diplomática en Israel. Su obra toda estuvo llena de su vida personal. Sus novelas indigenistas, sus vivencias y memorias en el sur del país. Sus versos: sus pasiones y dolores. El sufrimiento que la acompañó siempre por privarse un poco de su libertad al ser una víctima más del machismo en el país.

«En los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros» no es solo una semblanza biográfica. Es una memoria y un homenaje a una de las figuras más importantes en el mundo de las letras del país. Una mujer que se convirtió en heroína, un modelo a seguir. Una feminista que se desvivió para dar a conocer al mundo el mismo mundo de la mujer. La mujer en plural. La mujer en dolor, en soledad, en desamor. Pero también la mujer que lucha, que espera, y se convierte en árbol para ser hogar de muchos pájaros. Y así, en sus voces, cantar. Así, al cielo infinito, alzarse hasta encontrar la ansiada libertad.

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