Añade un anuncio a tu sitio.

Catarsis en Cata
de Vino y Arte

Inolvidable 

Por: Erick Gálvez Ayala

Sus pasos se acercan, el sendero se hace estrecho, no puedes pasar por ahí, intentarlo costaría algunas huellas que es preferible evitar. Son cuestiones que no tienen respuesta, vagones desesperados a toda velocidad los que contemplan esa silueta, puedes escoger a donde debes correr, solo que no hay certeza del futuro.

Un día te levantas por la mañana, miras la ventana y abres la persiana, al fondo el sol apenas asoma, el silencio acapara los alrededores, lo único taladrando en la cabeza son los disturbios de la conciencia, confesándose en silencio, poniendo en riesgo la única calma que encontraste en los últimos meses. Sí, es verdad, esos acontecimientos lo trajeron hasta aquí, pero no es lo mismo ver el atentado que jalar el gatillo. Cometiste un error, debiste hablar de lo que viste, comentarlo con alguien, quitarte la presión de los hombros, pero no, a veces nos atrae la desdicha solo porque no somos capaces de dar ese paso. ¿Recuerdas bien las imágenes? 

Ella entrando en la casa rentada, él esperándola ansioso con el regalo de diez años de casados, tú viendo en la planta alta de un lugar lejano a tu hogar. Ellos hablando de un viaje por tren por el viejo continente de punta a punta, el cual comenzará mañana y será sin duda alguna «inolvidable», en el sentido más estricto de la palabra. Ha llegado el día de lo que parecen días soleados, a ti te cuesta apenas caminar, no estás acostumbrado del todo. Pero haces el mejor de los esfuerzos porque los gritos de la noche te dejaron espantado para cuestionar algo más. Es extraño, caminando con el sol por encima, viendo los paisajes, leyendo algunos letreros, todo parece de lo más bello. Se ríen, se cuentan, son cómplices, aunque por la noche algo parece no ir del todo bien. Casi es el fin del viaje, han recorrido lugares con diferentes idiomas, no entendiste la mitad de lo que oías, el ultimo regreso para la zona de despegue será retardado.

Los golpes en la pared acompañados de la furia no dejaron dormir, ahora nadie habla, solamente estamos esperando subirnos al tren, el silencio es tan grande entre nosotros que hasta la lluvia tenue parece entender la escena. Antes de que su transporte pase las miradas de cuchillo afilado, se cruzan, y justo en el momento en que no hay opciones, él la empuja a ella, cayéndose en las vías, no hay manera de evitar que el vuelo se lleve a lo que algún día fue el amor de su vida. Cuando llegan las autoridades para preguntar lo sucedido no hay otra versión, fue un accidente, tú en el fondo sabes que no fue así.

Ellos no soportaban más estar juntos, si el no cometía el homicidio, ella lo hubiera hecho, tú decidiste guardar silencio a pesar de todas las entrevistas que te hicieron, ellos fueron siempre afables contigo, es mejor guardar silencio de la causa del dichoso accidente. Con los años el olvido no llegará a tu cabeza, una constancia eterna será testigo de que a veces la verdad es relativa.

Tags:

Deja un comentario

Descubre más desde Catemos Arte

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo