Por: Erick Gálvez Ayala
¿Quién puede dudar que Pedro Almodóvar es un gran escritor? Con solo haber visto alguna de sus películas sabes que su manera de comunicar emociones es mayúscula. Tiene esa sensibilidad mezclada con humor, e incluso con ironía; es un sello particular. Y con este libro de relatos lo podemos confirmar, aquí se junta una serie de historias que dan vida a varias de sus películas, momentos en los que la calma le permitía escribir y desarrollar ideas que al final dejan un gran sabor de boca.
La manera en que suele abordar los temas nos deja con una sensación de ansiedad, en la que cada hoja leída quiere ser devorada por el lector. Indudablemente, debemos destacar que es un libro amigable al enfrentarte con él, pero no por eso sencillo; los matices se desbordan cuando las historias, totalmente humanas y cotidianas, se despegan de lo que uno espera acontezca para dar un giro radical.
Con 12 relatos, Almodóvar nos emociona, nos deja helados, nos confronta, e incluso, nos libera. Estamos ante una obra inspiradora, donde, como siempre, lo que menos le interesa al autor es ser claudicante, sino por el contrario, su estilo se derrama en cada párrafo. Estamos frente a algo que el mismo autor piensa que podría ser lo más cercano a su autobiografía: contra el tedio, con inspiración y desesperación. Contra todos, y a pesar de todo, siempre Almodóvar es él mismo.


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