Por: Víctor Daniel López
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Esta noche se estrenó «Misantropías» en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, como parte de los homenajes de este año en torno a Héctor Mendoza. Dentro del sello «Patrimonio Dramático Nacional», esta obra resurge a cargo de la dirección de Luis Tavira y con el elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro. Una pieza fundamental que Héctor Mendoza, una de las figuras más importantes que ha tenido México en la dramaturgia, escribió para homenajear el teatro como santuario, el teatro como profesión, como literatura y como actuación. El teatro como ventana y el teatro como espejo.
Gracias a una excelente puesta en escena, gran escenografía y dirección artística, con música en vivo y un espejo colgante, regresamos al pasado para vivir una de las raíces del teatro moderno: el teatro francés. Y entonces, un canto a Molière, versionando su «Misántropo» en una exageración libérrima. Una historia en tres planos que, al final, son la misma historia. Una de amor por la profesión, pero también una de engaños y de traición. El espectáculo de la sociedad, la hipocresía, el doble juego de la realidad y la ficción, con sus apariencias y mentiras.
“El teatro es un empeño de creación colectiva y esta puesta en escena es el fruto de una confabulación generosa de Jerildy Bosch y de Jesús Hernández en el diseño del vestuario y los espacios. De Antonio Salinas es el diseño y montaje del trazo escénico de la actuación y la coreografía que lo envuelve. De Sebastián Espinosa son la musicalización original y las canciones. A Jorge Valdivia se debe la organización, programación y el cuidado del trabajo común.»
– Luis de Tavira
Este es un homenaje al teatro en sí: su definición, sus retos, su misión y vocación. Esta puesta, un homenaje al gran Héctor Mendoza. Nos habla de este arte como seducción, pero tampoco como burla y engaño. El arte como circo ambulante, la gran carpa del mundo. El teatro como verdad y como mentira. El teatro es un desfile en donde todos vemos al otro, mientras desfilamos también con máscaras. El teatro es uno, y el resto. El arte es un espejo.


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