Por: Erick Gálvez Ayala
«Basar la cantidad de gente a la que le llega tu obra, en unos números que maneja unos algoritmos y unas cosas que están fuera de nuestro control, es peligrosísimo» Álvaro Suite
Lo hemos logrado: con ayuda de unos cuantos contactos, y en especial agradeciendo a INDIESpensables, conseguimos poder entrevistar a un músico con una larga trayectoria, con millones de experiencias, y con un amor por la música que se muestra cuando habla de ella. Un apasionado de lo que hace; tal vez ese es el hilo conductor de su carrera, pues siempre lo da todo, para bien y para mal, acelerando el auto.
Hablamos de Álvaro Suite, quien ha llevado su carrera de solista por distintos sitios. Y así, después de seis años, podemos hablar de una evolución lenta, pero constante, y sobre todo, mágica. Ha estado en diversas agrupaciones (PINBALL, LOS LABIOS, SUITE, LOS SANTOS INOCENTES), y ahora, este año, con un estilo impregnado de autenticidad, vuelve con «ACIDMATH», y lo hace desde su mejor hábitat: el «rock and roll».
Al inicio de la entrevista, no he podido evitar comentarle de aquella ocasión en la que lo vi en la gira de Bunbury y Vegas: cómo, al interpretar «Bravo», simulaba que le disparaba Nacho a Álvaro, y este último caía fulminado (buen arranque para soltar un poco la lengua).
La charla comienza hablando de las nuevas maneras de compartir música: «Lo que me gusta de esta manera de compartir música es que accedo a muchísima más música de la que hubiera podido soñar hace veinte años; con esto me refiero a las plataformas, a las redes sociales, a cómo te enteras, a la manera que tienen de compartir, amigos o personas admiradas por ti, su música. El universo musical no tiene límites ahora; podría llegar a conocer bandas de música tradicional hindú que me pueden aportar algo, por ejemplo, o de música soul sudafricana que me pueden volar la cabeza, y que no hubiera podido hace veinte años o incluso quince… eso se lo agradezco. Lo que no agradezco es el marco restringido que hay supeditado a los números para que puedan escuchar la tuya, eso es lo que creo yo que, o tarde o temprano, explota o lo regulan, o aquí nos vamos todos a la mierda. Porque basar la cantidad de gente a la que le llega tu obra en unos números que manejan unos algoritmos y unas cosas que están fuera de nuestro control… es peligrosísimo».
Sobre la industria del vinilo y la desaparición, o no, del objeto, Álvaro nos dice: «La fabricación de vinilos y la compra de vinilos por parte de los fans está en topes casi como al final del siglo XX. Lo cual a mí me alegra muchísimo, porque es un objeto que te une más al artista».
Eso nos lleva a hablar del nuevo disco que saldrá este próximo veinticinco de febrero, «ACIDMATH», y del cual nos platica: «Agarré tres semanas en verano y me metí con unos amigos aquí. Hice el disco de corrido, no cometí el mismo error de grabar una canción y esperar, sino que grabé, en tres, cuatro días, todas las canciones, y luego estuve seleccionando, mezclando, y un poco arreglando textos… entonces el disco nace de esa necesidad de recuperar a Álvaro Suite y quitárselo a otros doscientos artistas que me tenían, y dedicármelo a mí y a esas canciones, y trabajarlas un poco como rememorando un poco cómo yo trabajaba al principio». Álvaro quería hacer un disco de rock and roll y divertirse haciéndolo. Y así fue como lo concibió.
Sobre las guitarras y el regreso a su hábitat: «Quería huir de un sitio donde se me había puesto, no de un sitio donde yo estaba, sino de un sitio donde se me había colocado sin pedirme permiso», defiende su pasado, hablando de obras anteriores. «Quise hacer discos en los que las canciones no dependieran de las guitarras, sino que las guitarras fueran un elemento más. Había incluso canciones que tenían ocho o nueve guitarras, pero no suenan a guitarras, suenan a teclados». Y ahora, en ACIDMATH, «son quince pepinos, y me entra la misma sensación de cuando estaba grabando el disco de LOS LABIOS o mis discos del principio… Me reconozco más».
«La gente intenta tapar sus errores o intenta camuflar o darle la vuelta o echarle la culpa a uno, y eso en todos los aspectos que te he dicho, en todas las ramificaciones que nos hacen humanos, parece absurdo, a veces de broma; y yo lo resumo, yo lo veo como si hubiera tomado ácido y estuviera viviendo una realidad de mentira. Alguien me va a despertar dentro de un rato y me va a decir: era broma lo que ha pasado los últimos cinco años».
A la pregunta de por qué el nombre de ACIDMATH, nos responde: «Bueno, es un homenaje al AFTERMATH de los ROLLING STONES de mediados de los sesenta. Ahí es donde un poco arrancaron, dejaron de hacer tanto blues para hacer más canción blues-rock. Quise hacer un juego de palabras con la situación, para mí, «ácida», que está viviendo el ser humano y la humanidad en los últimos años. Tampoco soy yo mucho de hablar de filosofía porque entramos en terrenos que requieren más tiempo». El ácido lo relaciona con la absurdidad de nuestros tiempos: «La gente intenta tapar sus errores o intenta camuflar o darle la vuelta o echarle la culpa a uno y eso, en todos los aspectos que te he dicho, en todas las ramificaciones que nos hacen humanos, parece absurdo. A veces, de broma, y yo lo resumo, yo lo veo como si hubiera tomado ácido y estuviera viviendo una realidad de mentira. Alguien me va a despertar dentro de un rato y me va a decir: era broma lo que ha pasado los últimos cinco años. Lo he querido resumir en una especie de matemáticas del ácido, cómo manejar toda esa situación que es cada vez más descontrolada».
Sobre los músicos que lo acompañan: «Antonio Lomas en la batería, y Esteban García al teclado, y el Dr. Stevie… llevan conmigo ocho años. Ellos han grabado el disco y la gira española, ellos la hacen conmigo. En México voy con una banda que he creado ahí, pero ellos dos vienen conmigo siempre, son mis fieles escuderos, son dos Sancho Panza para mí, o dos Quijotes y yo soy Sancho Panza, no lo sé, pero me acompañan, no puedo vivir sin ellos; me entienden, me aguantan, me respetan y me ayudan. Y luego aquí he tenido el placer de grabar con el padrino de mi hija, mi mejor amigo y mi primer bajista, con quien hacía veinte años que no tocábamos juntos; fue mi primer McCartney, yo intento pensar que yo soy Lennon y él es McCartney, y si no es McCartney, pues no toco con él, porque John Lennon solo toca con McCartney. Javi Vega fue el primer bajista con quien yo toqué en mi vida, y durante los primeros catorce años aprendimos a hacer, a vivir y a gozar de la música juntos. Luego, he contado a la guitarra eléctrica con Revolver, el guitarrista que grabó conmigo LA XANA y que era el guitarrista de SUITE. Esa es la banda base con la que he grabado, y hay una colaboración de un chico chileno, Sebas Orellana, que es un talentazo y poco más».
El disco saldrá el veinticinco de febrero, cumpleaños de George Harrison, de manera premeditada. Una fecha que suma nueve, con los números del día y el mes del año. Aquí, el sevillano nos cuenta sobre su obsesión por el número nueve: «Si yo tengo que poner un volumen, en vez de veintiocho o veintiséis, lo pongo a veintisiete porque me suma nueve, pero imagínate yo que trabajo con números en un estudio de grabación, que tengo que poner volúmenes, panoramas, cantidad de efectos, cantidad de feedback… todos son números y yo consigo ponerlo todo al nueve, y ocurre una cosa… que si tú sumas todos los números en una producción mía, todo da nueve, es como un reto que intento conseguir… me tiene loco».
Sobre si alguna persona cercana o de la banda le ayuda a filtrar sus canciones, o le hace observaciones de su música, nos dice: «Yo le envío las demos mías o las pruebas de canciones a gente que no toca conmigo antes que a la gente que toca conmigo, que son mi hermano Chencho y un par de amigos más que tengo cercanos a mí, y ellos me dicen sinceramente: <<tío, me aburres, o este estribillo es terrible, córtalo, haz algo>>».
Finalizamos con el hilo conductor de su carrera, que es «que todas mis canciones tienen un mismo estilo; creo que no me he salido de mi estilo, lo que pasa es que se habla poco de eso porque parece que cada disco doy una pincelada. LA XANA es de una manera, FANTASIO es de otra y este es más guitarrero, pero si tú cogieras todas las canciones de SUITE, tanto con LOS LABIOS, LOS SANTOS INOCENTES, con mi primera banda PINBALL, tú coges todas esas canciones y todas tienen un mismo estilo… melódicamente son el mismo estilo. Entonces, creo que en estos treinta años lo que me he ido creando es un estilo propio y una voz propia que para mí son un tesoro».
Nos han cortado porque excedimos el tiempo. Ha sido una charla amena en la que hemos podido conocer a un músico inquieto, que poco a poco encuentra su lugar como solista. Lo veremos en junio, el día seis, en el Foro Segundo Piso Live, y ahí podremos confirmar que está de vuelta en su sonido más rockero. Álvaro. Álvaro Suite.
Entrevista completa:

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