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Reseña del libro «HablaPalabra» de Luis Britto García

Un juego con el lenguaje. Un experimento narrativo. Unir las palabras, sazonarlas, echarlas a un molde y sacar un platillo diferente, auténtico, capaz de seguir dando un tema, con un juego gramatical, y otra forma de escribir.

Así, el escritor venezolano, Luis Britto García, reúne en esta antología alguno de sus escritos que entran dentro de la poesía, otros el relato, y algunos más el simple juego del ensayo sobre uno y otro tema. «HablaPalabra», entonces, es una invitación a escuchar el temblor del lenguaje, su latido secreto, su poder de fundar mundos y deshacer silencios. Desde la primera página se percibe la voz de un autor que se adentra en el verbo como quien cava en la tierra para hallar raíces, fósiles, canciones. Britto no escribe para contar una historia; escribe para desbordarla, para que la palabra misma se vuelva suceso, cuerpo, respiración.

El libro transita entre el ensayo, la poesía y la narración con una libertad que desconcierta y seduce. Cada fragmento es una pieza viva que interroga el sentido y al mismo tiempo lo reinventa. Britto García entiende que el habla es territorio —y que en ese territorio se libra una batalla: la de la memoria, la identidad, la imaginación. Así, cada palabra se erige como un gesto de resistencia frente a los lenguajes domesticados, frente a la colonización del pensamiento.

Hay en HablaPalabra una cadencia mestiza, una musicalidad que recuerda los rezos, los cantos populares, las voces colectivas de América Latina. El texto se puebla de ecos y murmullos: lo sagrado y lo profano, lo ancestral y lo contemporáneo, el mito y la calle. Britto García logra que la lengua sea un territorio común donde conviven el humor, la crítica, la ternura y la furia. Leerlo es participar en una ceremonia: la del verbo vuelto fuego.

Más que un libro, HablaPalabra es una experiencia sensorial. Se siente en el oído, en la lengua, en el pulso. Cada línea convoca una forma distinta de leer, y cada pausa abre un vacío donde el lector puede reconocerse. Britto García no busca explicar: busca provocar. Y en esa provocación, el lenguaje se vuelve acto, cuerpo y danza. Una expresión más, a veces olvidada, a veces nueva, que rescatamos para seguir seduciendo a las palabras.

Víctor Daniel López
< VDL >

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