Hay canciones que no envejecen, que permanecen suspendidas en el aire como una brisa eterna. “Yolanda”, escrita por Pablo Milanés en 1970, es una de ellas. Nació como una declaración de amor —dedicada a su entonces esposa, Yolanda Benet—, pero pronto trascendió lo íntimo para convertirse en un himno universal al amor sincero y la ternura. Forma parte del disco “Yolanda” (1982), uno de los más emblemáticos del trovador cubano, donde la poesía se hace canción y la melodía se vuelve caricia.
A lo largo de los años, “Yolanda” ha acompañado generaciones enteras: se ha cantado en serenatas, en plazas, en teatros, y siempre conserva ese poder de detener el tiempo por unos minutos. Es el reflejo más puro de la Nueva Trova Cubana, donde Milanés, junto a Silvio Rodríguez, forjó una forma de entender el amor, la vida y la resistencia desde la belleza.
Hoy compartimos un dueto maravilloso entre Pablo y Silvio, dos voces hermanadas por la historia y la emoción. En él, la canción se renueva, como si ambos se dijeran adiós y bienvenida a la vez. Escucharla es recordar que el amor, cuando se canta con verdad, nunca muere.

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