«Guillotinadas» es un perfil hecho de cuatro retratos. El mismo destino en diferentes rostros. El mismo tiempo. La misma revolución. María Antonieta, Madame du Barry, Madame Roland y Olympe de Gouges. Cuatro mujeres son las protagonistas de este ensayo de la historiadora francesa Cécile Berly.
Publicado en español recientemente por Fondo de Cultura Económica, y bajo la traducción de Odile Guilpain, «Guillotinadas» es un libro que abre la herida de la memoria para convertirla en palabra. Con la fuerza de quien se sabe heredera de luchas inconclusas, Berly convoca a estas mujeres de la Revolución Francesa que fueron condenadas al silencio, no sólo por la guillotina, sino también por la historia escrita desde una voz masculina.
Regresamos al pasado para hablar de temas que aún conciernen en el presente. La libertad de la mujer que a veces es reprimida. Un coro de voces que exigen reclamar su lugar en un imaginario colectivo. A través de varios pasajes, recorremos, en sus historias intercaladas, los días y momentos previos a su ejecución, mientras nos entregamos a un repaso de la historia, no exenta de las emociones de estas mujeres, así como del legado que dejaron. Mujeres que se atrevieron a escribir, a pensar, a marchar y a reclamar sus derechos. Y entre proclamas y panfletos, en cartas y discursos, en las salas de debate y en las calles, somos testigos de que ellas lograron imprimir su huella (sólo para ser borradas por un tiempo que aún no estaba dispuesto a escucharlas).
Con «Guillotinadas» revivimos el terror de la Revolución, la posición de la mujer, y un preámbulo de todo lo que vino después. El libro es un ejercicio de memoria feminista, pero también una meditación sobre el poder de la palabra y el precio de atreverse a pronunciarla en un mundo que no la tolera. Hoy en día, la guillotina ya no corta cabezas, pero los mecanismos de silenciamiento persisten de maneras más sutiles, menos visibles, y por ello más peligrosas. Así que, tras esta lectura, hagamos un brindis por estas cuatro mujeres olvidadas, y una promesa de que su eco no se extinguirá mientras existamos más personas dispuestas a leerlas.
Víctor Daniel López
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