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Brillo y sombras: Una sinfonía del poder en «Menem»

Extraordinaria mini serie, de sólo seis capítulos, estrenada en Amazon Prime. Una vez más, los argentinos nos demuestran que sus productos audiovisuales pueden competir con aquellos hechos en los países de primer mundo. Una dirección, de gran altura, para entregarnos una historia bien cuidada en todos sus sentidos, no sólo en su guion y actuaciones, sino en los elementos de su dirección de cámara, su estética, y la banda sonora que encaja perfecta con la línea temporal, bailando al son de los movimientos políticos y sociales de una Argentina sumergida en la desesperanza.

Estrenada apenas en este verano, la serie narra con ritmo y audacia el ascenso meteórico de Carlos Saúl Menem, desde gobernador provinciano hasta presidente de la nación, todo abordado desde la mirada del personaje ficticio Olegario Salas (interpretado por Juan Minujín): fotógrafo oficial del presidente convertido en un narrador pleno que observa con ojos críticos, y a veces algo inocentes, los hechos que ocurren alrededor de esa maraña de entretejidos oscuros que va levantando Menem.

Al centro se posiciona una actuación magnética: Leonardo Sbaraglia, irreconocible y a la vez inolvidable como Menem, domina el personaje con gracia, ambición, con erotismo y una ambigüedad moral. Alguien que osó ganarse, al principio, para postularse como candidato a la presidencia, la empatía del pueblo argentino. Su sonrisa a la que nadie podía decirle que no. Su arrogancia convertida en humor y sarcasmo. Su poder para darle a los otros, y a los poderosos, lo que requerían para ponerlos de su lado. Decir lo que todos querían escuchar. Así Menem fue construyendo su poder en un intento por cambiar a Argentina, pero logrando todo lo contrario: hundirla en la podredumbre, terminar por romperla, dividirla, dejarla en la miseria. Un hombre lleno de ambición y de ego, que parecía gobernar por puro instinto y desde las vísceras.

La producción de Mariano Varela, junto a los directores Ariel Winograd y Fernando Alcalde, imprime un sello lumínico y extravagante, donde lo glamoroso convive con lo grotesco, y lo íntimo con lo político, recreando impecablemente la estética de los años 90s, mientras somos testigos de los sucesos más controversiales ocurridos durante el primer mandato de Menem: los indultos a líderes militares y guerrilleros, la privatización (principalmente) de ENTEL, el Plan Cavallo para fijar el peso argentino 1:1 en relación con el dólar, el atentado a la Embajada de Israel, entre otros. Un mandato lleno de manipulación de medios, de reformas ilegales, escándalos, decisiones polémicas, violencia, tragedias y actos corruptos.

«Menem», gran obra que nos habla de un periodo sensible en la historia argentina, es un producto totalmente bien logrado. Retrata a una de las figuras más polémicas que ha tenido el país. Un hombre imposible de olvidar, por su personalidad y por toda la desgracia que hizo sufrir al país. Un prototipo de personaje que hoy vuelve a surgir (no es casualidad que se haya apostado por este proyecto ahora), pues ataca indiscutiblemente a Javier Milei, quien es una copia fiel e íntegra de ese hombre al que incluso llegó a afirmar ha sido el presidente más grande que ha tenido Argentina: Menem. Y mientras tanto, casi treinta años después, la historia se está repitiendo. Las mismas patillas. La misma sonrisa. La misma locura. Y el mismo horror en una Argentina que parece estar en una carrera a contrarreloj, sin salida, a punto de estamparse por enésima vez.

Víctor Daniel López
< VDL >

Respuesta a “Brillo y sombras: Una sinfonía del poder en «Menem»”

  1. EMMA teresa Chavez

    felicidades, excelente reseña

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