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«El ojo con memoria. Apuntes para un método de cine documental»

Por Pattsy Thunders

En el argot cinematográfico mexicano, un nombre imprescindible en el área documental es Carlos Mendoza Aupetit. Y en esta ocasión, invitamos a la lectura de su primera publicación; un estudio que reúne apuntes para una metodología propia del cine de no ficción: «El ojo con memoria», publicado en 1999 por el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. Este libro se ha vuelto con los años una guía imprescindible para aquellos iniciados e interesados en el género, mismo que en un país como México, ha sido socavado por otros géneros más en boga como es el caso del cine de autor.

       A lo largo de esta obra, publicada por Fondo de Cultura Económica, el cineasta ayuda tal vez a enfocar o entrenar el ojo, ya que como él mismo menciona: “el trabajo documentalista es una disciplina de previsión y anticipación de los hechos […] parte indispensable del trabajo de preparación de un documental es crear las condiciones para registrar en las mejores circunstancias técnicas posibles, las imágenes y los sonidos que este requiere.”

    No obstante, como hacedor de un género que puede abordar infinidad de temáticas y formas creativas de documentarlas. C. Mendoza es consciente y recalca que su labor editorial fue impulsada principalmente en reunir apuntes derivados de su trabajo de campo. Se rememora su primer documental realizado en 1977 en la escuela de cine, donde incluso su profesor en turno desconocía del tema y donde sus compañeros de clase también renegaban de explorar el género. Por supuesto, ese primer documental, como Carlos comenta, fue fallido, e incluso así le siguieron un par o varios más.

     Dentro de sus páginas, la labor generosa y ya experimentada de Carlos no se hace esperar; y se basa en exponer de manera clara y sencilla la serie de pasos, o precisamente de “apuntes”, que giran alrededor de la propuesta, la investigación, el guion, el lenguaje, la trama, el tiempo, rodaje, ritmo, entrevistas, y así sucesivamente hasta llegar a la edición. Así que, si eres nuevo en el género, o incluso si te consideras un experimentado documentalista, este libro sin duda es un canal abierto tanto a teoría y la praxis, como a la creatividad, visión y subjetividad. Asimismo, recurre a valiosos ejemplos, tanto de campo como hipotéticos, por lo que este prometedor libro es un anclaje para la poca exploración y escasa importancia que algunos cineastas, sobre todo en México, le han otorgado al género y que a veces es visto como el pariente pobre del periodismo.

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