Por Erick Gálvez Ayala
Hueco en el aire, tinta roja en el cuerpo, una nota más en el diario.
Ajuste de cuentas, momento impreciso, unas horas menos de vida.
No hay castigo divino, solo rencor y un pueblo dividido.
Buscamos al enemigo, ese para escupirle las culpas.
¿Están preparados?
Son varias las fuentes, No lo conoce alguien. ¿Ellos son los indicados?
No hay memoria suficiente, solo furia contenida y un miedo floreciente.
Ríos grana interminables, no sueltes las piedras de tus manos: servirán para defenderte.
Lunas llenas de amnesia; rápido llega, pero igual se olvida. La batalla no solo es de dos,
hay una verdad absoluta y no se puede negociar con Dios.
Unos son invisibles,
algunos se esconden bajo la tierra.
Nadie vino a protegerte.

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