Obra completa que reúne todas las colecciones cuentísticas de la escritora mexicana, Beatriz Espejo. Publicado por Fondo de Cultura Económica, nos muestra este mapa íntimo de la narrativa breve una de las voces más discretas y poco conocidas, pero poderosas, de la literatura mexicana contemporánea.
Con ochenta y cinco años, y proveniente de Veracruz, Beatriz Espejo es una figura importantísima en el género del cuento, destacando su estilo costumbrista y las historias que siempre nos ha presentado, que son sencillas y cotidianas, puesto que ella habla siempre «sobre lo que conoce»: el pasado, el suyo y el de su país, el de sus más allegados, y el de las figuras que más admiró. Tal vez sea su eje principal: la mirada hacia atrás. Y a partir de allí, levantar fotografías que puedan hablar, o escribir retratos que puedan traer la imagen de aquellos de quienes escribe, que a veces es su familia, a veces sus amigos, pero otras veces, ella misma, o incluso, en algunas historias, hasta se lo inventa todo.
Su realismo crítico es su arma para inspirar la nostalgia, y con un lenguaje sencillo y sin ornamentos, Beatriz habla sobre el amor, la soledad, la muerte, el deseo, la infancia, la libertad y la opresión. Sus cuentos son cuentos cortos, y no busca siempre la gran historia, más bien, busca lo grande en lo pequeño.
Entre los cuentos más emblemáticos reunidos en este volumen destacan: “Alta costura”, donde el artificio de la elegancia se convierte en metáfora del vacío existencial; “El cantar del pecador”, relato donde la sensualidad y la culpa bailan un bolero sombrío; y “La otra”, un espejo turbio sobre el desdoblamiento de la identidad femenina. También resplandece “La semana de colores”, con esa mezcla de inocencia y melancolía que caracteriza el tránsito de la niñez a la conciencia del mundo adulto.
Cada cuento es un umbral, y aunque los temas puedan repetirse, Espejo nunca repite el trazo. Su voz es la de quien mira desde adentro, desde los pliegues del alma de sus personajes (casi siempre mujeres en lucha silenciosa contra lo que se espera de ellas). Algunos cuentos podrán gustar mucho, otros, quizá no tanto, pero por eso el cuento es para unos y otros, es para todos: porque cada quien va tomando lo que también va siendo de uno.
Víctor Daniel López
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