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«Cien años de soledad», la serie: Capturando la esencia de García Márquez

Siempre uno se cuestiona si el cine es capaz de lograr plasmar el realismo mágico de García Márquez. Ponerle rostro a Macondo, ponerle rostro a los Buendía, ponerles rostro al hielo que se conoce por primera vez, a las hormigas devorando el cuerpo viejo de un hombre, o a las flores amarillas que caen del cielo. ¿Cómo no perderse en la narrativa? Si con Gabo es pura imaginación, y la magia que radica en sus textos y en su prosa, es preciso la capacidad otorgada para crear un mundo en donde no existen los límites. Su magia son las líneas mismas, encajadas a la perfección, como si fuera artesano de las letras, que las une para dar vida a marionetas sin alma. El alma en la belleza de las cosas que emergen de la poética, y las cosas que se elevan, como Remedios la Bella, al consagrarse en un universo literario en donde todo comulga con la única fuerza que logra dar vida a lo imposible: las palabras.

Al pensar en una versión cinematográfica de «Cien años de soledad», o un proyecto para serie de televisión, lo primero que pensamos es «eso es imposible». Y tal vez lo sea, porque el Macondo que existe en nuestras mentes es diferente entre unos y otros. Cada uno le ha dado su significado, cada uno tiene una imagen distinta de ese lugar, porque cada uno le ha dado su rostro. Sin embargo, siempre hay un punto que une todas las líneas, y que si se logra entender cuál es éste y cuáles son las líneas invisibles, entonces podemos poner una cara que nos sea común y agradable a todos. Así sucede cuando se entiende la verdadera naturaleza de algo, de una obra, de una novela. Cuando se le es fiel, no pretenciosa ni subjetiva. Y así sucedió con este proyecto para serie de «Cien años de soledad», recién lanzado en Netflix por la dirección de Alex García López y Laura Mora.

El resultado, aunque siempre será difícil compararse con el libro, es digno de un gran homenaje a Gabo y a su obra cumbre. Fue sumamente elogiada y ovacionada, y no por menos, pues desde el guion se muestra un trabajo delicado y artesanal para no traicionar la narrativa y el discurso del maestro colombiano. Eso, en mucho, se debe a la supervisión del proyecto por parte de los hijos del escritor. La fotografía y banda sonora otorgan un ambiente que sin duda nos transporta a ese lugar en donde pareciera se origina todo de nuevo: las cosas y los sentimientos; la estructura de un nuevo orden social con sus luchas políticas. Grandes planos, y una técnica de color bien lograda. Se escucha el «wayú», y entonces nos remontamos a los parajes cercanos a Magdalena y la Guajira. La búsqueda por llegar al mar será ese éxodo por comenzar de nuevo, lo que da inicio a esta historia que nos irá llevando a través de siete generaciones de la estirpe de los Buendía. La voz de un narrador omnisciente nos regalará las fieles líneas hermosas de la poética de Gabo, maridando el texto literario con grandiosas imágenes que nos dan la oportunidad de llegar a tocar a José Arcadio Buendía, a Úrsula Iguarán, a Melquiades o a Pilar Ternera. A los hijos que pronto crecerán, y luego los nietos. A la familia de los Moscote o a Remedios la Bella.

En esta serie, la premisa en cada capítulo es ese eterno retorno en donde las pasiones, los nombres y las maldiciones, siempre regresan, como las lluvias en Macondo, ofreciéndonos una interpretación digna y respetuosa de la obra maestra de García Márquez. Logra capturar su esencia y la de sus personajes. Está llena de magia, sin perder ese discurso social y político que Gabo recrea en la novela. Un gran homenaje a uno de los mejores escritores de todos los tiempos. Un acto casi sagrado de fidelidad poética. La serie “Cien años de soledad” no sustituye al libro, y creo que en ningún momento pretende hacerlo, pero logra algo tal vez más valioso: inspira a regresar a sus páginas para volvernos a encontrar con su lenguaje en los milagros cotidianos, en el insomnio compartido, los amores incestuosos, eternos o imposibles, y las mariposas amarillas que aún nos persiguen.

Víctor Daniel López
< VDL >

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