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Apoteósico estreno de la ópera «Lady Macbeth de Mtsensk» en Bellas Artes

Al fin vivimos y fuimos testigos del gran y sublime inicio de la nueva fase de la ópera en México con el primer título del recién nombrado Director de la Compañía de Ópera de Bellas Artes, Marcelo Lombardero. Su obra elegida: Lady Macbeth del distrito de Mtsensk, de Dmitri Shostakóvich, presentada hasta ahora por primera vez en México, desde su estreno en Leningrado en 1934. Y no es coincidencia elegirla para dar inicio a la temporada 2025, celebrándose este año el cincuenta aniversario luctuoso del compositor, pero además, debutando en el mes de la mujer, pues es una ópera que Shostakóvich consideraba como parte de una trilogía a realizar, al estilo wagneriano, en donde redimiera a la mujer en diferentes épocas de la hoy en día Rusia. La mujer protagonista, la mujer rebelde, la mujer heroica. Esta ópera fue la primera y la única de ese intento de trilogía, y su historia, basada en el cuento del escritor Nikolái Leskov, nos muestra a Katerina Lvovna, quien asesina a su suegro y esposo a consecuencia del daño que sólo recibe de ellos (la mujer frente a la opresión y la violencia). Después, huye con su amante, los capturan, y presos en un campo de convictos, descubre la traición de este, enamorado ya de otra mujer. La asesina, y se termina matando en un río helado junto con ella. Nada más trágico. El drama operístico por antonomasia.

Sin embargo, Shostakóvich utiliza el libreto adaptado de Alexander Preis para romper el estilo musical tradicional y que habría de convertirlo en uno más de los enemigos de Stalin, porque cuando “el viento silba en el bosque, el lago hace olas, grandes olas que dan miedo». Entonces tenemos la disonancia, la música serial y un coqueteo con el dodecafonismo que estaba causando gran revuelo en las voces críticas y audiencias. Su música, así, exige una calidad orquestal, y la partitura puede pasar de los silencios a una explosión armónica capaz de erizar la piel y llevarnos a un estado de euforia y catarsis. No por nada esta composición es considerada como una de las mejores y más completas de Shostakóvich.

Lady Macbeth de Mtsensk, con influencias del verismo y del modernismo, es un thriller psicológico, e incluso podríamos decir con esta puesta en escena que llega a ser hasta una ópera de terror, gracias a la maravillosa y apoteósica dirección escénica del mismo Lombardero, que estrenó hace unos años en Chile, y que ha ido poco a poco ganando fama en una gira internacional. Entonces, lo que estamos viendo y viviendo estos días en Bellas Artes es algo que muchos de nosotros nunca antes habíamos presenciado. Se está logrando volver a dar el lugar que merece la ópera, sensibilizar y acercar. Esta es una producción enorme que está a la altura de las representadas en las más grandes casas de ópera, y el elenco de solistas fichado es una mezcla internacional y de calidad inigualable. La dirección orquestadora estuvo a cargo de Migran Agadzhanyan, quien hizo de la orquesta algo que yo nunca había oído, logrando educarla con mucha exigencia, seriedad y fineza. Una exaltación en su forma de dirigir que fue casi capaz de tocar cada nota. Una energía brutal, artífice de un ejército de músicos que logró llevarlos a una batalla en donde lo dieran todo, todo casi hasta morir. La Orquesta de la Ópera de Bellas Artes como nunca. Y es que esa música de Shostakóvich te eleva, te detiene, te roba el aliento. Más aún si se sabe interpretar bien. La sientes en el corazón delator que late con fuerza, en el aliento, en la batalla, en los celos y el amor. Los interludios son colosales. Y cada instrumento dentro de la asfixiante noche y los fantasmas que rondan, en el fuego y la prisión; cada nota en el beso, el arrebato y la muerte, en el río y el amanecer. Todos nos congelamos. Y nadie quiere siquiera respirar para no alterar el ambiente.

Es por esto y mucho más que el estreno de esta ópera en México está marcando un antes y un después. Es un hito histórico, pues da comienzo a lo que será una de las más grandes etapas de la ópera en el país después de muchos, muchos años. Y es que cabe resaltar que ha sido la primera vez en muchísimo tiempo que: se ofrece un récord de cinco fechas (antes nos habían limitado a menos) – se agotan absolutamente todas las localidades – se elige una ópera con duración de tres horas (las últimas décadas nos limitaban a títulos de dos horas) – se tiene una producción gigante, internacional y de altura – la orquesta toca como nunca antes.

Por tanto, este ha sido un estreno brutal y que ha cautivado, recibiendo ovaciones a pie y gritos. Es un parteaguas, y que debemos a su nueva dirección. Lady Macbeth de Mtsensk al fin se estrenó en México, más de ochenta años después. Y se estrenó a lo grande. Rompió el mármol del Palacio de Bellas Artes. Gracias a Marcelo Lombardero y a todo su equipo por la gran labor que están haciendo. Felicitaciones y nuestro reconocimiento a la Compañía de Ópera de Bellas Artes, al INBAL y a la Secretaría de Cultura de México. Gracias. La cultura es lo que necesitamos ahora más que nunca.

Víctor Daniel López
< VDL >

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