Gran historia de suspenso que gira en torno al cónclave resultante de la muerte de un papa ficticio, que aunque todo es «ficción», nos habla de temas que están más que al alcance de la realidad actual: la iglesia como cuestión política, la ambición y el poder, el ego y la avaricia. Un filme demasiado atrevido que nos muestra el lado oscuro (pero ni tan oculto) del Vaticano, y todo cuanto acontece allí dentro. La mafia y los bandos que luchan por complacer los intereses propios de los cardenales.
Este thriller psicológico, basado en la novela de Robert Harris, y dirigido por Edward Berger, nos acerca a ese hecho del que poco se ha hablado en realidad. El protocolo que se realiza ante la muerte de una de las personas con más poder en el mundo: el papa. Los rituales y las normas que suceden al hecho y que llevan al encierro en la Capilla Sixtina para ejecutar la votación y elección del nuevo papa. El cardenal Lomelí, interpretado por un magistral Ralph Fiennes, intentará liderar el evento, y entonces nos veremos envueltos en una red de mentiras y conspiraciones, a lo Shakespeare, que giran en torno a la sed de poder. La representación de la Capilla Sixtina es realmente asombrosa, y nos recuerda, incluso con esas tomas y movimientos de cámara, y una exquisita fotografía, a la extraordinaria serie televisiva «The Young Pope» de Paolo Sorrentino. El color que se pinta perfecto, el diseño de vestuario que acierta rayando casi en la réplica. Una banda sonora que eriza, y el simbolismo cargado tanto de temas políticos, como religiosos, y sociales.
«Cónclave» hable sobre los mayores defectos y carencias de la iglesia; saca sus sombras, sus demonios, y hasta su pérdida de fe por momentos. Nos habla de una sociedad huérfana, de padres y doctrinas, en busca de una dirección que conduzca a la solución de estos problemas que están terminando con nuestro mundo. El radicalismo, y la falta de tolerancia. La guerra entre religiones. Un mismo estado dentro de una capilla, alejados del mundo, pero embarrados del mismo lodo. Y sólo aquellos que se atrevan a ser realmente valientes, a no traicionarse, y no traicionar a otros, podrán ser los líderes que logren llegar a una evolución social.
El final de «Cónclave» es un grito perfecto, algo de lo que no se ha puesto sobre la mesa, incluso hoy «tan en una sociedad avanzada». Qué gran símbolo, qué gran tema, qué gran mensaje. ¿Y qué estamos esperando para que al fin suceda?
Víctor Daniel López
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