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Ruta JEO: Un viaje por la memoria de «Las batallas en el desierto»

Ciudad de México siempre será un laberinto lleno de historias, de leyendas, de fantasmas, y de inspiración para crear obras grandes como lo fue con una de las novelas más importante de la literatura mexicana: «Las batallas en el desierto» de José Emilio Pacheco. La editorial Grupo Planeta, en conjunto con Cultura UNAM y Universo de Letras, fueron los organizadores de esta ruta emblemática para conocer los sitios más representativos que aparecen en la novela. Como la Ruta Rayuela en París, así la idea con la Ruta JEO en la Roma de la Gran Capital: para adentrarnos más en esa historia del niño Carlitos, su infancia en los años cincuenta, y ese primer amor por Mariana-Mariana, la madre de su mejor amigo Jim, y sentimiento por el que lo tuvieron que llevar al loquero. Oye, Carlos, dinos por qué tuviste que decirle que la amabas a Mariana?

Las batallas es un viaje que apela a la nostalgia. A veces, incluso, más bien a la melancolía. No por la infancia de Carlos, sino por un México que se respiraba tan distinto y que aún quedan restos en algunas de las calles o fachadas de la colonia, cuyo propósito en esta ruta fue imaginarnos todo ello: ese México, esa Roma, ese juego de batallas que vivía Carlitos y Jim y Rosales y todos sus compañeros, con una mezcla de culturas y de clases sociales.

La Ruta JEO, a pie, nos llevó por diez paradas imprescindibles con lecturas de pasajes a voz alta, representaciones y explicaciones que argumentaban la narrativa de Pacheco, así como su vida y obra. Algunos de los puntos por los que pasamos fueron:

Colegio México Roma: La escuela de Carlitos
Nuestro primer punto fue el Colegio México Roma, eco del colegio al que asistía Carlitos en la novela. Aquí, el protagonista experimenta el choque entre la modernidad y las viejas tradiciones, además de presenciar la influencia extranjera y la vida cotidiana. Es en este entorno en donde surge su amistad con Jim y en donde escucha por primera vez sobre la madre de su amigo, Mariana, detonante del amor imposible que marcará su historia.

Jardín Pushkin: La infancia en la Roma
El Jardín Pushkin aparece en la novela como parte del paisaje cotidiano. Este espacio verde es testigo de la convivencia infantil y de la atmósfera de una colonia Roma que aún conservaba su aire de barrio familiar. En nuestra visita, caminamos entre sus árboles, imaginando a los niños de la época jugando, despreocupados, ajenos a los cambios que se avecinaban en la ciudad.

Iglesia de Nuestra Señora del Santo Rosario: Fe y culpa
La iglesia de Nuestra Señora del Santo Rosario, una réplica de la Catedral de Notre Dame de París, nos hizo volver al momento en que a Carlitos lo mandan a confesarse con el cura por poseer pensamientos indecorosos. La culpa, en Las Batallas, es un elemento constante, sobre todo cuando el protagonista enfrenta la incomprensión de su amor por Mariana, y le hacen saber que el deseo y la pasión son solamente pecados carnales.

Plaza Ajusco: Nostalgia y transformación
La Plaza Ajusco es otro de los rincones de la novela, reflejo de una Roma que empieza a cambiar con la urbanización. En nuestra visita, nos detuvimos a observar su ambiente actual y a contrastarlo con la época de la novela, cuando la colonia aún tenía el aire de una comunidad unida, antes de que el desarrollo inmobiliario transformara su esencia. Hoy en día, ya no existe ni el «Cine Balmori» ni la heladería «La bella Italia».

A través de este recorrido en una tarde de viernes, después de llover y con un sol que nos regalaba sus rayos más calientes previos a la noche fresca aún del invierno, conocimos también la calle en donde se concluye estaría la casa de Carlitos, caminamos por Álvaro Obregón a través de ese paseo por sus fuentes. Recordamos el encuentro con Rosales, reflexionamos sobre el tiempo y su transformación; leímos las confesiones de aquel niño hacia su primer amor, inocente, pero causante de algo desconocido en la adolescencia. Nos detuvimos en la Plaza Río de Janeiro, se hizo alusión a cuentos y poesías de Pacheco, e incluso el escritor Benito Taibo terminó el recorrido declamando un poema del escritor mexicano y gritando todos al unísono ¡Viva José Emilio Pacheco!

La Ruta JEO fue más que un recorrido literario; fue un ejercicio de memoria urbana, una manera de redescubrir la ciudad a través de los ojos de Pacheco. Cada rincón de la Colonia Roma nos habló de un México que, aunque transformado, sigue latiendo en las páginas de «Las batallas en el desierto» y muy dentro de nosotros, en la memoria personal y en la memoria colectiva. Como el niño Carlitos, fuimos esclavos de la nostalgia y el asombro ante una ciudad que nunca deja de cambiar, pero que sigue sorprendiendo, aún cuando uno piense que ya no puede haber más, y por más alto que esté el cielo en el mundo…

Víctor Daniel López
< VDL >

Respuestas a “Ruta JEO: Un viaje por la memoria de «Las batallas en el desierto»”

  1. Juan

    ¡Guau! Que maravillosa experiencia

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    1. VDL

      ¡Así lo fue, Juan! Ya hemos cargado el mapa para que todos puedan realizar la ruta cuando deseen 🙂

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