El escritor y librero colombiano, Álvaro Castillo Granada, hace un homenaje, a través de este libro-ensayo, «Librovejero», a los libros que lo han marcado, no por su historia o narrativa, sino por sus propias vidas que han tenido, yendo y viniendo, cambiando de manos, y siendo firmados por sus más grandes admiradores, como Benedetti, García Márquez o Neruda. Los libros tienen sus propias historias, casi como si tuvieran también almas. Los libros tienen memoria, y todos por quienes pasan contribuyen para alimentarla.
«Librovejero» es una obra que juega entre la autobiografía y el ensayo literario, es un canto nostálgico y melancólico a la vida entre las páginas, en donde el amor por los libros no es una simple afición, sino una forma de habitar el mundo.
Castillo Granada, más bien conocido como «Librovejero», apodo que le dio el mismísimo Gabo, ha sido un librero, por convicción y por amor, durante más de la mitad de su vida. Es un coleccionista peculiar de ediciones especiales, primeras ediciones y obras que han dejado de circular pero siguen existiendo. Él encuentra la belleza en los ejemplares maltrechos, los textos subrayados por desconocidos y las historias detrás de cada adquisición.
La prosa de Castillo es limpia, sin pretensiones innecesarias, pero cargada de una calidez que la convierte en un refugio. Sus palabras evocan el olor del papel viejo, el crujir de las páginas y ese silencioso latido que tienen las bibliotecas personales. Bien dicen muchos que los libros nos elijen, pero también es cierto que nosotros correspondemos a esa elección. Casi como andar sin buscarnos, pero sabiendo que andamos para encontrarnos. Los libros son parte de nuestra propia memoria, y son parte de nuestros viajes, de la gente que conocemos, de cada emoción que emana detrás de las páginas y de nuestro propio pasado. Los libros no son sólo objetos, son mucho más. Son la esencia de la palabra, y todo lo que logra unir a través de ella.
Víctor Daniel López
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