Un intenso y profundo viaje visual que nos lleva a un mundo postapocalíptico en donde sólo los animales han quedado en la tierra, enfrentándose a un gran diluvio que de pronto arrasa con todo a su paso, elevando el nivel de los mares hasta cubrirlo todo de agua. Un gato negro intentará sobrevivir a tal catástrofe, aprendiendo a velar por su vida, adaptándose, y recreando su propia “arca de Noé”. Esta película, de Letonia, dirigida por Gints Zilbalodis, un genio en el arte animado, nos lleva entonces de la mano por el viaje de este gato en su lucha por no morir ahogado, y que a él irán sumándose otros animales, entre sus diferencias y mismas necesidades, teniendo que aprender así la hermosa lección de la aceptación del otro: siendo tan diferentes, incluso siendo opuestos. «Flow» es una cinta que deslumbra por su gran trabajo artesanal en la construcción de un estilo que logra ser minimalistamente original. Carece de diálogo alguno, y es que la banda sonora juega un papel importantísimo para transmitirnos el ambiente desolador de las ruinas del mundo que han quedado, y las emociones de los animales que todo el equipo técnico, de narración, y directivo, han logrado muy bien construir, siendo puras y sinceras. La personalidad de cada especie, los gestos, su sentido reptiliano de pertenencia, y la bondad de los animales. Esta es una obra de gran maestría, como conmovedora, con un mensaje demasiado poderoso para hacernos reflexionar en cambiar el sentido que estamos tomando. Aprender de aquellos seres despojados del egoísmo, de la envidia, y del poder. Ser parte del agua del río que corre a los océanos, para entender la grandeza de lo infinito, lo natural, y lo verdaderamente real. Y entonces, sabernos pequeños. Y que sólo si cuidamos esto que aún tenemos, podremos salvarnos.
Víctor Daniel López
< VDL >

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