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Reseña del libro «Casas caídas» de Alberto H. Tizcareño

Un misterio asecha en las calles de un pueblo que parece perdido y sumido en las desgracias de un México contemporáneo que se mantiene deforme, con casas derrumbadas y calles por donde transita la tragedia. Tal vez haya cosas que no cambien. La llegada de un hombre extraño intriga a sus vecinos, en especial a un grupo de niños que intentarán seguir los pasos a esas sombras que sólo van llevando a más y más pérdidas, que llevan a asesinatos y a arrebatos; el reflejo de esta lucha en la que hemos pasado más de dos siglos tratando de encontrar una identidad que logre definirnos. Publicada por la colección «Tierra Adentro» del Fondo de Cultura Económica, la novela «Casas caídas» de Alberti H. Tizcareño explora la realidad a través de un juego de niños, en donde a través de sus testimonios, van armando las piezas de un rompecabezas que logrará mostrar el rostro verdadero de aquel nuevo vecino que ha llegado a la colonia para alterar la cotidianeidad que se vivía: Jaime «Martillos» Martínez. Aquel hombre llegó para habitar la casa abandonada y tan llena de tantas leyendas y fantasmas. Alberto Tizcareño intenta referenciar a escritores como Cortázar o Borges, creando su estilo propio que, en mi opinión, se va perdiendo conforme pasan sus páginas. Intenta el humor e intenta el misterio. Se intenta la nostalgia de un pasado que, sin duda, aún resuena en las calles y deambula por este país que no deja de ser violento. En esta novela hay asesinatos y hay desapariciones. Hay todo tipo de pérdidas. A través de las voces de aquel grupo de niños iremos siguiendo las pistas y miradas para intentar saber lo que pasa mientras va dejando de ser. Hay un miedo compartido, y que se hace cada vez más grande cuando lo que acontece no se detiene, y sigue su rumbo hasta obtener lo que quiere. «Casa caídas» es una lectura rápida, juvenil, que al intentar tener varias voces llega a perder un poco su propia voz. No termina siendo una historia redonda.

Víctor Daniel López
< VDL >

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