La nariz roja en el corazón la tienen todos los payasos. Y también los que poseen y disfrutan del humor, como la vida. Los que sienten y dejan correr la sangre por el cuerpo sin intentarle decir qué vena tomar o a qué velocidad ir. El escritor chileno Hernán Lavín Cerda nos regala esta antología poética en donde hace del lenguaje malabarismos, a veces para hacernos reír, pero otras, para hacer introspección y reflexionar sobre los escenarios que pisamos y en donde somos intérpretes de historias divertidas y heroicas, pero también las hay en donde somos testigos de la pesadumbre, los miedos y derrotas. Sin importar el día, debemos mantenernos payasos, debemos mantenernos tontos, es la lección de Hernán Lavín, para no tomarnos tan a pecho la vida, y entonces así, salir victoriosos de las luchas constantes que cada uno tiene. Ser artífices de nuestras bromas, burlarnos de nosotros mismos, de la historia de todos. Porque no hay nada más importante que el humor, y ninguna otra herramienta para entendernos mejor, que él. Por eso el teatro, por eso el circo. Por eso la risa que aviva los corazones y da sentido, aunque sea por un momento, a los minutos, segundos, con ese goce pleno de sentirnos más vivos que nunca. «La nariz roja en el corazón», publicado por Fondo de Cultura Económica, es un compendio de poemas cargados de imaginación, a la vez que el autor reflexiona sobre su propia vida y utiliza referencias artísticas que han girado en torno a él: simbolismos alrededor de la existencia humana, la gran comedia, en donde podemos imaginarnos un mundo diferente, feliz, tan lleno de risas, de payasos y de primaveras; de narices rojas en los corazones de todos nosotros.
Víctor Daniel López
< VDL >
«Esta es la única verdad: sobrevivo riéndome. No puedo dejar de reírme por encima y por debajo del mundo. ¿Cómo es posible, qué está sucediendo, cómo es posible? No puedo dejar de reírme en el pasado, en el presente y en el porvenir (…) Franz Kafka dice que la risa es el todo y también puede ser la nada esperándonos a lo lejos, no muy lejos, a la vuelta de la esquina.»
– Hernán Lavín Cerda


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