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Explorando el viaje emocional en «Robot Salvaje» de DreamWorks

DreamWorks, en mi opinión, ha hecho su obra maestra. Una película capaz de llegar al corazón con un mensaje poderoso y bellísimo. El viaje al interior de uno. Todos tenemos un camino, y muchas veces, nos perdemos intentando encontrarlo. Tantos caminos, pero sólo uno inicia en el corazón para llevar al corazón. Basada en la historia de Peter Brown, y bajo la dirección de Chris Sanders, «Robot Salvaje» es la historia de una isla remota habitada por toda clase de animales, en donde únicamente luchan por su supervivencia. Sólo el instinto animal, el ciclo de la vida, hasta que llega un robot de la empresa Universal Dynamics, por error, y en su intento por descifrar el lenguaje, la vida, las necesidades de cada uno, será víctima del rechazo, de todos menos de un bebé ganso a quien terminará adoptando y de quien se encargará de realizar una de las tareas más complicadas de todas: el de ser madre. Esta no es sólo una obra bella por su historia, sino también por su producción. Vemos un DreamWorks que se ha superado en todas sus formas para hacer cine de animación. El tono narrativo va de la mano de un estilo único y que permite tener una proximidad más real y palpable con cada uno de los personajes. Y es que todos tienen una razón. Brightbill, el ganso, deberá crecer y madurar y aprender a volar antes de que llegue su primera migración para el invierno; de otra forma, morirá. Así entonces, se verá obligado a luchar contra sus miedos, aquellos que existen para paralizar, pero sólo será capaz de hacerlo de la mano de Roz, el robot que ha tomado el papel de su madre, y de Fink, un zorro que en el camino aprenderá la valiosa lección de la amistad. Todos los animales tienen su razón. Todos una misión, hasta el castor que vive para roer el árbol más grande del mundo para partirlo en dos. La cinta está llena de frases poderosísimas que hacen a uno reflexionar sobre la vida, el camino propio, que a veces se desconoce, pero otras, incluso peor, conociéndolo se ignora. Esta es una hermosa metáfora sobre la migración de cada uno, sobre la bondad y sobre la compañía. Hay que ser buenos, porque de eso es lo único que trata todo. Es lo único que nos mantendrá vivos. Lo único que nos hará sentir conectados con nosotros mismos. Conectar con la naturaleza. Conectar con los otros. Conectar con lo que yace en el corazón de cada uno. Sólo allí se encontrará la verdad. Esta es una película para el alma, y mientras uno llora y reflexiona, algo adentro se germina. La verdadera tarea, ya dependerá de nosotros.

«A veces, para sobrevivir, debemos convertirnos en más que aquello para lo que fuimos programados.»

Víctor Daniel López
< VDL >

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