En un futuro que puede estar no muy alejado del ahora, la vida es distinta, alejada del contacto humano, alejado de la cercanía de estar con otro, de la piel y la palabra que sale del aliento. A consecuencia de unos años difíciles por una pandemia que hace referencia a la covid-19, y a ataques terroristas que ponían en estado de guerra todos a los países, la “nueva normalidad” es distinta para esa sociedad que la artista y cantautora estadunidense, Sarah Pinsker, recrea en su primera novela, “Una canción para un nuevo día”, ganadora del premio “Nébula”. La gente vive a la distancia, vive a través de la pantalla y la realidad virtual. Toda experiencia es vivida digitalmente, incluso los conciertos, como si se tratara de un videojuego. Te pones unos lentes, te colocas tu avatar, entras a un auditorio ficticio y vives una experiencia inmersiva de luz, sonido, como una droga psicodélica, haciéndote vibrar cada célula, y haciéndote sentir. Pero la cosa es que sientes en soledad. Al quitarte el equipo no hay nadie a tu alrededor. Y no te sorprende ni te afliges, porque así has estado acostumbrado toda la vida. Sólo las personas que vivieron en el Antes saben la diferencia. Vivieron ese parteaguas entre la vida en las calles, afuera, en contacto con el otro, y esa nueva vida de confinamiento eterno en donde puedes hacer todo a través de unas lentes: estudiar, trabajar, ir de compras, al bar, o de concierto. La novela recorre las vidas de Rosemary y Luce, cruzándose ambas en una intersección derivada por su pasión a la música. Luce, reconocida artista, no ha dejado de dar conciertos clandestinos al público real porque, asegura, la experiencia nunca será la misma. Luce, en su misión por descubrir nuevos talentos, y guiada por su gran afición al arte, encontrará esa banda que la hará sentir emociones que nunca había experimentado. Se enfrentará a su miedo al contacto con el otro, pero sólo así será un intento por entenderlo: ese calor, esa conexión, que sólo se da cuando se tiene a alguien frente a ti observándote directo a los ojos. Y sentir la piel, la palabra, como sentir la música en su estado más puro y real. Bajo la traducción de Alejandra Ortiz Hernández, “Una canción para un nuevo día”, publicada en México por Fondo de Cultura Económica, es una novela distópica que nos hará reflexionar sobre un tema que hoy en día ya estamos viviendo en su etapa inicial. No está tan alejado todo. Al final, la ciencia ficción muchas veces pareciera ser una voz que viene del futuro a hablarnos. Y es cosa de nosotros creerle, o no.
Víctor Daniel López
< VDL >


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