La inauguración olímpica más extraordinaria jamás habida en todos los tiempos.
Un momento deportivo, cultural y artístico en donde, en medio del caos y adversidades, podemos volver a la luz. Un tiempo para no olvidar dar cabida a la esperanza. Las Olimpiadas también es espacio para la libertad. Es política. También diversidad e inclusión. Unión. Un momento de reflexión actual sobre el mundo y los problemas que vivimos: de medio ambiente, en guerras, hambre y economía. Imaginar que todo puede resolverse. La solidaridad y la paz. Imaginar que no hay fronteras, ni países, idiomas ni diferencias. Todos los colores son el mismo color. Todos los fuegos el mismo fuego. No hay distinción. Somos lo mismo. Un mundo, y nada más.
Y París… siempre será París.
Víctor Daniel López
< VDL >

Deja un comentario