Qué luna hermosa la de hoy sobre tus hombros,
aquellos, que desnudos,
alumbran la cortina detrás de la noche,
como la luz que se dibuja
en el contorno de un nubarrón
que lucha contra la tempestad
para entrar en los espacios infinitos,
que yacen, titilantes,
en la oscura capa del océano
frágil, escondido de tus ojos.
¡Qué luna son tus hombros!
Qué besos en tu espalda.
Tu aliento a néctar de verano,
consume todas las flores,
y tus manos, de piedra,
quiebran las capas de hielo
en el Ártico.
Qué luna que se esconde
del misterio de la noche.
Evade la mirada
para no ver a los amantes
que en una noche endemoniada
arden como soles
y se encienden,
enardecen las pasiones.
Víctor Daniel López
< VDL >

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