Añade un anuncio a tu sitio.

Catarsis en Cata
de Vino y Arte

Reseña del libro “Vida, pasión y muerte de Tenochtitlan” de Eduardo Matos Moctezuma

Cuando en 1521 los españoles llegaron a tierras aztecas se enfrentaron no sólo a un paisaje diferente al de la Europa renacentista, vislumbrando recursos nunca antes vistos, piedras preciosas, y construcciones que imitaban, de alguna forma, el intento de las catedrales góticas por llegar al cielo; sino que también se vieron asombrados ante culturas tan distintas a las suyas, desde el urbanismo hasta la vestimenta y gastronomía, por no hablar de las tradiciones y costumbres. El choque cultural, la belleza y el asombro, fueron inmediatamente comunicados al viejo continente a través de las cartas de relación de Cortés, rescatas, y que, gracias a ellos, vemos nuestro pasado a través de los ojos de nuestros conquistadores.

En “Vida, pasión y muerte de Tenochtitlán”, el arqueólogo y antropólogo Eduardo Matos Moctezuma, también fundador y director del proyecto Templo Mayor, hace una recopilación de textos de testimonios, como el anterior de Hernán Cortés, o el de Bernal Díaz del Castillo, que nos ayudarán a acercarnos aún más a lo que fue la caída de la gran tierra nuestra, la de los aztecas; el sometimiento y la derrota, la defensa y la traición, la victoria de los otros. A través de diversos ojos miramos el mismo hecho desde diferentes ángulos, y de la conquista militar pasamos a la conquista del espíritu, en donde se contrapone un nuevo juicio más político que religioso, entendiendo la ética y moral que predominaba en las antiguas culturas, que conectaban más con el universo y el origen, entendiéndolo así en el capítulo más bello, a mi juicio, en donde nos expone el autor la moral que proviene del padre indígena para educar a su hijo, el pueblo, a través de una serie de lecciones de importante índole: para nunca olvidar, para no traicionarse, para seguir siempre el camino de uno.

Tres órdenes religiosas fueron las primeras en llegar a Mesoamérica: franciscanos, dominicos y agustinos. Las tres con una única misión: la evangelización. Y entonces la lucha tiene que ser distinta a la de los soldados, tienen que apelar a la emoción, tienen que entender para lograr convencer. Acercarse al indígena para saber lo que quiere, entrar en su día, descubrir lo que para ellos “le falta”. Entonces vendrán la imposición y la resistencia, pasando al declive y a la destrucción cultural, no la de los dioses, sino la del fuego de los hombres. La captura de Cuauhtémoc, la caída de Tenochtitlán y la de Tlatelolco. La vida, pasión y muerte. Este es un ensayo, publicado por Fondo de Cultura Económica, que es un ejemplo más por mostrarnos la grandeza de esta cultura, y cómo en pocos años fue cayendo para desaparecer. La desaparecieron, hasta acabar con sus ciudades, sus lagunas y sus hombres. Todo, menos la historia.

Víctor Daniel López
< VDL >

Tags:

Deja un comentario