Regresaré a los días de humedad,
de mar y de sales,
a las gaviotas de la tarde
y las montañas verdes
de suspiros y de martes.
Volveré a los acantilados verdes,
los finisterres de sombras,
la nostalgia del vino,
los días de vino y rosas.
– la gran belleza
el momento perfecto –
Recuperaré los atardeceres,
quemaré los soles:
se pintarán de libertades.
Volverán a ser las siete de la tarde;
las campanas peregrinas sonarán.
Y yo, cerrados los ojos, al fin me diré:
«no es un sueño, esta vez no:
aquí estoy,
al fin regresé».
Víctor Daniel López
< VDL >

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