Inició la temporada de ópera 2024 en Bellas Artes, y con ella, una nueva dirección. A finales del año pasado se nombró a María Katzarava como nueva Directora Artística de la Compañía Nacional de Ópera. Katzarava, nuestra querida María, la mejor soprano que México tiene. Primero nombran como Director de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes a Iván López Reynoso, y ahora esta grata sorpresa. No cabe duda: La compañía está tomando decisiones de grandes ligas. En los últimos seis años, bajo la dirección de Alfonso Escalante, la ópera mexicana hizo muchísimas cosas y logró cambios significativos: desde un reportorio diverso y amplio, dando su lugar a la ópera mexicana, hasta el talento de primera categoría del que pudimos disfrutar. Aún con pandemia, pudimos ver ese cambio redireccionando el sentido. Y este año, apenas iniciando, incluso más. La mujer, además, está tomando protagonismo también en la ópera mexicana. Además de Katzarava, no por nada fue este primer título que abre la temporada. Una de las óperas menos conocidas de Verdi, de un Verdi primerizo, belcantista, su séptima ópera: “Giovanna d’Arco”. Pero Verdi, al fin y al cabo, nunca defrauda, siempre es teatro, drama, música, canto y magia. Y en esta historia es también, como Katzarava, la mujer protagonista; la heroína, la inmortal, la insuperable valiente, Juana de Arco, contándose su historia y el precio que tuvo que pagar por ser fuerte y libre, con esa influencia musical que aún se sienten de hace unos cuantos Nabuccos. La ópera fue estrenada en La Fenice un 15 de febrero de 1845, y en México sólo se llegó a presentar una vez en 1857. Esta es su segunda, y el estreno primero en nuestro amado Palacio de Bellas Artes, con las tres representaciones totalmente agotadas. La dirección concertadora de Félix Krieger, ex asistente del mismísimo Claudio Abbado, hizo que la música sonara perfecta, bien educada, estructurada como un buen vino. Ramón Vargas nos sigue demostrando que es uno de los tres grandes tenores de México. Y las sorpresas que nos robaron el aliento: La potentísima y asombrosa voz de bajo a cargo de Alejandro López, y la guerrera, soprano combatiente, Karen Gardeazabal, con un fiato tan elegante y sutil, delicado, que las notas flotan, se elevan y bajan, como nubes de cristal. El trabajo de todos los involucrados estuvo sincronizado, y eso es lo que hace que una puesta en escena sea perfecta. La ópera mexicana se encuentra en su mejor momento, y sin duda alguna, en unos años no le pedirá nada a lo que sucede en el antiguo continente. Buenas decisiones, talento, apoyo a la cultura, y un público que sigue entusiasmado por dejarse cautivar ante el teatro, la música, el canto y la belleza. Quién sabe qué está haciendo la Compañía Nacional de Ópera, pero lo está haciendo, y bien. Con Juana nos augura una conquista en donde muchos destacarán, saldrán a navegar, y pondrán nuestra bandera en alto. Viva Verdi, viva la ópera, viva la mujer, ¡viva!
Víctor Daniel López
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