La maestría de Saramago para hacer de una novela un ensayo con hipótesis interesantísimas y de donde de lo más irreal y extraordinario, saca una historia para dejarnos varias moralejas; no a modo de fábula, sino con su sátira a la que nos tiene acostumbrados. La historia se centra en el trabajo que ha dejado de hacer de un día para otro la muerte. De pronto, la gente ha dejado de morir. Saramago utiliza esto de pretexto para presentarnos a una sociedad confusa y siempre inconforme, la sociedad como eje principal de la burla y la idiotez. El restablecimiento de ciertas normas, los procesos, las mafias, el gobierno y los negocios que tiene que reinventarse, aunque sea de la forma más absurda, para seguir subsistiendo. Para el final de la novela, la narrativa cobra otro sentido, y nos presenta a la muerte volviendo a ser muerte, que termina convirtiéndose en un ser humano y subyugado a la dominancia de algo más poderoso que ella. Saramago es único. Saramago nunca defrauda. Saramago nos entrega siempre lo mejor.
Víctor Daniel López
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