Extraordinaria representación de «Los pescadores de perlas» de Bizet por la Ópera de Bellas Artes. Nada me causa gran alegría que ver las cuatro funciones agotadas por el público mexicano. Y es que la dirección de Iván López Reynoso está logrando cada vez algo más grande con la orquesta, llegando a una delicada pureza que nace del respeto por el trabajo original de la composición. Los cantantes Jesús León, Tomás Castellanos, Leonor Bonilla y Ricardo Ceballos, el claro ejemplo del talento que existe en el país, todos a la altura. Pero quien se llevó la noche definitivamente: el potente coro, dirigido por Alfredo Domínguez, y que desgarró el mar con la tormenta, cantaron al delirio del amor que no es posible consumar, a la amistad y a la traición; el coro que canta a las perlas, a los pescadores y a los espíritus, al Dios Brahma y al mar. Una ópera sublime que trata sobre los tesoros encontrados dentro de las almejas, y al final, sobre la liberación y el perdón. Como siempre, la ópera está en mis mejores y peores momentos. Con su música, la voz, las historias y su magia: siempre me salva, siempre.
Víctor Daniel López
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