Hermoso análisis metafórico sobre la Belleza. El impresionismo en la novela, y mismo estilo que se nos muestra en el filme de Visconti. Cada escena, cada pasaje, una orgía de colores y sensaciones. Los aromas de los canales de Venecia, el sonido de las olas en las playas de Lido, los trajes y vestidos de los burgueses a la orilla de la playa como pinturas de Joaquín Sorolla. Todo lo palpamos también en la narrativa de Thomas Mann. Una novela corta pero cargada de éxtasis para filosofar sobre la Belleza y todas las huellas que deja en nuestras vidas, pero como huella en la arena, también pasajera. La historia de un hombre que, cansado y viejo, marchito, va a encontrarse de frente con ella, y entonces, el efímero instante perfecto, como los bailes en el Moulin de la Galette. La muerte se avecina en forma de peste, pero dentro del hotel nada pasa, y mientras, también lo grande sucede. Todo vuelve a tener sentido, la vejez de cara a la juventud. Todo se detiene mientras todo se va. Grande, maravillosa, bella. Todos tenemos una muerte en Venecia.
Víctor Daniel López
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