El aguamiel, por sí solo, se purifica.
Bebida de los dioses,
que después, ante tanto mundo,
fue regalada a los hombres.
Se corta el quiote para florecer la vida;
se abren las pencas,
y es del centro
de donde todos venimos:
el ombligo del universo.
Víctor Daniel López
< VDL >



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