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Catarsis en Cata
de Vino y Arte

Poema inconcluso

Quisiera morir
escuchando a lo lejos la pleamar de risas
que llega de los mares en donde juegan los niños que tuvieron infancia.

Escuchar llover mientras me duermo:
ver en mis sueños la tierra desde el cielo que se rompe
y caen a los años los dulces intentos de perderse en lo profano y lo cotidiano.

Respirar por última vez el aroma de los pinos recién bañados de rocío.
Caminar descalzo entre las hojas secas de árboles de roble
y hacerlas crujir al ritmo de mi vida que se parte y quiebra,
como los corazones rotos, los tangos, y las nueces.

Un puñado de aves sentir volar alrededor de mi cuerpo,
intentando alimentarse de mis pestañas,
para que nada me estorbe cuando sea el momento de abrir los ojos y ver
lo que yació oculto a la esperanza y a los recuerdos;
todas las cosas que no sucedieron
y que pudieron ser.

Quisiera morir a un lado de mi perro,
y así no tener miedo.
Reposar sobre la fina arena del mar mientas los cangrejos van mordiendo mis pies,
y las tortugas marinas me cargan sobre ellas para arrastrarme al mar,
depositarme en las olas que habrán de tragarme a las profundidades
de bosques de algas y montañas de conchas,
allá en donde todo está quieto y en silencio,
pero desde el fondo pueden seguirse oyendo las risas de los niños,
los silbidos de los colibríes cuando abren las flores,
y las gotas de lluvia que se estrellan contra mi ataúd.

Desearía no estar allí para verme morir,
no escuchar que sigue lloviendo mientras yo me apago.
Y todo se queda mientras yo me voy,
o tal vez todo se va mientras yo me quedo.
Sentir que sólo estuve un momento,
y que ya está.

Así que mientras tanto,
mientras esto sucede,
y sigo agonizando,
no pararé de escribir para congelarlo todo.
Tal vez no me lo lleve,
pero tal vez tampoco se pierda.

Me quedaré.

¿Cuántos octubres me quedarán?
¿Qué más falta por esperar?

Víctor Daniel López
< VDL >

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