Una película que todos tenemos qué ver. La historia sencilla sobre la relación de un tío con su sobrino, y de cómo observan la vida, piensan, platican entre ellos con una profundidad que gira entorno al dolor, el miedo, el asombro, el amor y las sensaciones. Nos hará recordar la nobleza, la bondad y que todo es capaz de sanar. La belleza en las cosas simples que a veces olvidamos conforme nos vamos haciendo adultos, porque olvidamos, y todos nuestros recuerdos se tornarán borrosos. Por eso no hay que alejarnos de donde venimos, para saber quiénes somos y a dónde queremos ir, sin perder la dulzura de los ojos de niño que miran deseándolo capturar todo. Escucharemos los pensamientos de los niños, lo que piensan acerca del mundo, del futuro, lo que tienen miedo, y acerca de los adultos. Una historia sobre crecer y sobre encontrar nuestro lugar en el planeta. Extraordinario Joaquín Phoenix, extraordinaria fotografía en blanco y negro (que tiene su objetivo), y extraordinaria historia que llega a tocarnos, se adentra en nuestra alma, y permanecerá allí hasta que llegue la noche para pensar acerca de lo que vimos de nosotros en el filme. ¿Para qué intentar siempre planearlo todo? Si solamente se trata de seguir, seguir, seguir. Nunca nada ocurre tal y como lo deseamos. Mejor, dejarnos llevar.
Víctor Daniel López
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