Extraordinaria serie sobre la muerte y el duelo. Con humor existencialista y a veces nihilista conocemos una emoción que rodea no sólo al protagonista, sino a la mayoría de los personajes que se nos muestran: la soledad. En sus diferentes formas, este sentimiento logra ser el eje de construcción de cada historia oculta detrás de los amigos y compañeros de trabajo de Tony (incluso aquellos circunstanciales): lidiando con la muerte del ser amado, en la infelicidad de la relación y el divorcio, buscando desesperadamente el amor que no aparece, persiguiendo la fama, habitando en un asilo, haciendo falta en el lugar que debieran ocupar los amigos. Todo trata acerca de eso: la soledad. ¿Se puede tener vida después de tanto dolor? ¿Qué hacer cuando estar solo nos va matando de poquito en más? El final de la serie es uno de los mejores que he visto en la televisión: los capítulos cortos de las tres temporadas que hay para llegar a allí, a ese momento, en que logras entenderlo todo.
Víctor Daniel López
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