“Viejos, los cerros,
¡y aún así reverdecen”
– Refrán popular
Una de las películas más bellas que he visto últimamente es “Lucky” del director John Carroll Lynch, y esto, porque termina siendo una oda poética al camino que se le llama vejez y que conduce al único destino seguro: la muerte. Es protagonizada por el grandísimo Harry Dean Stanton que, con una actuación extraordinaria en un papel que le queda como anillo al dedo, se despidió así por siempre del cine, pues murió el pasado septiembre, poco después de haber concluido su interpretación para esta película. Stanton, quien algunas décadas atrás interpretó a Travis en la majestuosa “París, Texas”, sale de este mundo, y de todos en los que estuvo, por la puerta grande, haciendo un cierre magistral en su carrera artística. El actor, en esta ocasión, representa a un hombre de noventa años que lleva una vida sencilla y monótona, y que conforme pasan los días, su edad parece gritarle a toda voz que se encuentra ya viejo, que se percate de ello y que logre ver que se va acercando su muerte. Sí, pareciera como si el personaje de Lucky fuera inspirado idealmente para Stanton. Lucky, un hombre que ya está cansado de vivir, pero lo más triste, que no quiere aceptar su vejez, así como también siente un profundo miedo a morir: por no saber qué hay más allá, por pensar en el misterio de la existencia como un inmenso vacío oscuro, disuelto en la eternidad. Lucky trata de aferrarse, en cierto sentido, a la vida, al mundo… a este caparazón que todos cargamos a la espalda, sabiendo que al final se convertirá en nuestro propio ataúd… este caparazón al que llamamos cuerpo.
El filme resulta así una poesía, no en sí a la vejez como tal, sino a su aceptación, a tomarle de la mano, abrazarla y a estar dispuestos a recibir con los brazos abiertos la cosa más grande y poética que hay en el hermoso misterio de este viaje que resulta la vida, y que irónicamente resulta ser su opuesto: la muerte. Lucky se ve enfrentado a un viaje de autodescubrimiento que le hace despertar su consciencia; de igual modo que Stanton, como ser humano, no como actor, se encuentra recorriendo su propio viaje final. Nadie nos libramos de ello, todos pasaremos algún día por aquella puerta. La verdad es sólo una, y mientras se vive, más nos vamos acercando a ella, para enfrentarla y terminar aceptándola. Pero, ¿qué verdad? La de uno mismo, lo que somos, lo que hacemos… “la verdad del universo que está esperando”.
Otro dato importante es la brillante participación del mismísimo David Lynch en uno de los papeles más hilarantes de la historia, al representar a un hombre solo que se encuentra triste y preocupado por la pérdida de su tortuga, a quien considera su mejor amiga, y en la que el espectador puede apreciar a lo largo del filme una pequeña fábula surrealista y espiritual, una metáfora que resulta realmente emotiva. «Lo que todos veis en los galápagos es su lentitud, pero lo que yo veo es el peso que acarrea a sus espaldas. Es para protegerse, sí, pero al final será el ataúd en el que acabará enterrado. Y tiene que llevar eso arrastras toda su vida. Vosotros reíros, a mí me conmueve«, dice David Lynch en su papel como Howard, al burlarse los amigos de su profunda melancolía que lo envuelve por haber perdido a su fiel compañera.
Con todo esto y más, “Lucky” resulta una película que realmente vale la pena. Posee una banda sonora increíble, entre la música ranchera mexicana, los mariachis y la triste armónica que suena para transportar al espectador a una tierra donde el tiempo pasa lento, pero pasa, y, como a todos nos sucederá algún día, en donde nos alcanzará la muerte para hacernos llevar a dondequiera que tengamos que ir, a donde sea que el alma, o la luz, o la esencia, tenga que regresar. O quizá no vaya a ninguna parte, quizá todo desaparezca. Quizá sea sólo un vacío, quizá sólo la oscuridad. Quizá, al morir, nos convirtamos en nada. Y tal vez no haya nada más triste en este mundo que pensar en ello. Por eso, al final… ¿qué podemos hacer, sino aceptarlo y simplemente sonreír mientras se pueda?
Víctor Daniel López
< VDL >

Deja un comentario