Me aferro a tu aliento convertido en vaho,
tu silencio en lluvia, tus labios,
aquellos besos con sabor a verano.
La calidez de tus manos
que recorren mi cuerpo de tramo en tramo.
Me ato al cuello tus venas,
absorbo el silencio que habita en tus ojos.
Me aprisiono ciego en tus piernas,
tus sombras me dejan sordo.
Me retengo al fuego ardiendo, al recuerdo,
a las olas en marea de tus ojos bellos.
Condeno mis dedos al calor de tu pecho,
deseo permanecer por siempre durmiendo en tu lecho.
En tu espalda húmeda mis uñas dibujo,
mi cuerpo lo hundo haciéndolo tuyo,
mi tumba cavo sobre tu suave vientre,
y así a paso lento se aproxima mi muerte.
Víctor Daniel López
< VDL >

Deja un comentario